Un cachito de cielo en mi vida
Normalmente intento coger con pinzas todo lo que leo, no me creo casi nada, hago una selección muy estricta. Llámame incrédula, pero siempre he pensado que la gente tiene tendencia a mentir (somos mentirosos por naturaleza, hay gente que a esto le llama educación, en fin...).
Pues bien, hace unos meses leí un artículo que hablaba de un tema interesante, la asexualidad. Según este artículo, un 3% de la población es asexual, y curiosamente yo me vi reflejada en la descripción que allí había; no sé, quizá estaba perdida, desorientada, había perdido mi brújula o quizá aún no la había encontrado. Pensé que no había nada peor que ser asexual, me hubiera horrorizado si realmente me hubiera creído todo lo que allí ponía.
Pues bien, ahora creo que no lo soy y creo que la situación actual es todavía peor. Quizá antes no era capaz de sentir, pero al menos tampoco sufría.
Ahora estoy desenamorándome, porque es un amor imposible, un amor no correspondido, y duele, duele mucho. Duele por la incapacidad de hacer algo para cambiarlo, duele porque es un sentimiento nuevo, duele porque no lo puedo desterrar de mi mente. Además, tengo que mantenerlo oculto y pocas cosas duelen tanto como el propio sufrimiento escondido, ese que nadie puede conocer y que, por lo tanto, nadie puede apaciguar.
No obstante, partiendo de mi situación y de lo inevitable de ésta, puedo asegurar que es un dolor necesario y correcto, aunque no gratuito.
El dolor es el precio de la solución. Es cuestión de optimizar, de encontrar la solución que aporte beneficios máximos, de buscar el equilibrio razón/corazón.
La razón dice que ese amor es imposible, porque lo último que debe ser el amor es egoísta. Y el corazón me prohíbe perder a una buena persona que se ha cruzado en mi vida por casualidad y que ha acabado instalándose en mí como el más importante de los invitados, como mi familia. No hay muchas buenas personas por el mundo, así que para una que encuentro, mejor conservarla.
Total, a cambio de un poquito de sufrimiento voy a tener la suerte de tener un cachito de cielo en mi vida. ¿Puedo pedir más?
